Honduras, o la necedad de algunos

Este asunto de la restitución de Manuel Zelaya ya pasó del ámbito constitucional a un mero berrinche ideológico que personas con intereses que desconocemos se empeñan en mantener vivo, para lo cual se prestan unos cuantos “tontos útiles” entre los cuales, lamentablemente, se encuentra nuestro Señor Presidente, Alvaro Colom.

De pronto, todo el mundo ha perdido la memoria y el sentido común sobre cómo funcionan las cosas en una democracia. Partamos de un principio, y es que nadie en su sano juicio apoya un golpe de Estado. Pero existen –y deben existir- mecanismos de relevo del poder, y no es nuestra posición, ni la de nadie, cuestionar si nos parecen adecuados o no los mecanismos establecidos por otros países. Mientras se encuentren contemplados por las leyes, en este caso Honduras, y aplicados por la autoridad competente, en este caso el Congreso y las Cortes, el asunto no debería ni siquiera estar sujeto a discusión, ya que es un asunto interno en el que nadie más tendría por qué intervenir.

Aún más fuera de lugar está la posibilidad de rechazar los resultados de unas elecciones libres bajo el argumento de que validan el golpe de Estado. Primero, porque no hubo tal golpe, y segundo, porque aún en los casos en los que sí ha habido un golpe de Estado, lo que se exige a los gobiernos de facto es precisamente que convoquen a elecciones libres y respeten el resultado de las mismas. El Gobierno que se instala como resultado de elecciones libres, siempre es legítimo. Más aún en este caso, ya que las elecciones fueron convocadas antes de la destitución de Zelaya, y el Gobierno “golpista” no hizo más que respetar el calendario establecido, lo cual solo sirve para sustentar la hipótesis de que su intención nunca fue perpetuarse en el poder -como sí lo fue la de Zelaya- sino simplemente restaurar la institucionalidad, que había sido violada –paradójicamente- por el Presidente Constitucional.

Seguir dándole más vueltas al asunto, sudando calenturas ajenas, como decimos en Guatemala, ya no beneficia absolutamente a nadie. El pueblo de Honduras ha sido claro en su manifestación democrática. Ha acudido en forma masiva a elegir un nuevo Gobierno, desoyendo los llamados a no votar de personas a quienes no les importa su bienestar ni su futuro. Gobernantes que han visto las barbas de su vecino cortar y que temen correr la misma suerte porque conocen el descontento de su pueblo, aunque se nieguen a escuchar su voz. La voz del pueblo, la voz que están llamados a escuchar quienes se consideran con derecho a decidir lo que conviene a otros países mientras mantienen a los suyos hundidos en la miseria, el hambre y la inseguridad.

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1 comentario

Archivado bajo Elecciones, Honduras, Internacional, Manuel Zelaya, Opinión, Política, Porfirio Lobo

Una Respuesta a Honduras, o la necedad de algunos

  1. Frida

    me gusta… simplemente…. me gusta… el criterio es claro, o que ? – asi de sencillas son las cosas… Gracias Mariapia por tu apoyo moral y tu buen juicio…. ojala y estos acontecimientos en Honduras sirvan para ejemplo de otros paises muy queridos que no se ven muy lejanos a pasar por estas situaciones tan penosas……

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